Revista Palta | UNA ROMÁNTICA NUBE DE PEDOS
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UNA ROMÁNTICA NUBE DE PEDOS

La realidad no es un escenario de Hollywood. Está mucho más cerca de las ojeras, el pelo despeinado, el mal aliento y la almohada dibujada en la cara. Un trabajo mal pagado, bombachas sucias, y relaciones que no son ni serán perfectas.

Y si bien todxs entendemos lo lejos que está nuestra vida de las comedias románticas, nos resulta muy difícil correr a la mujer de ese rol. Seguimos entendiéndola como una persona refinada y hermosa, que come poco, caga menos y cuyo único objetivo (o por lo menos el más importante) es conocer al amor de su vida. Y mucho más nos cuesta ver a la mujer sin el deseo de ser madre.

Cuando un hombre va a ser papá nos sorprendemos y lo felicitamos por su decisión. A las mujeres, en cambio, desde chicas nos preguntan si queremos ser mamás y la sorpresa viene cuando tenés treinta y decís que no te interesa. Como si fueses una mala mujer, o una fría y desafectada.

Donna Stern es una piba como yo. Se tira pedos, mira la temperatura en internet antes de elegir su outfit, se gilettea antes de ir al médico, tiene padres separados y un laburo que está bueno pero no le alcanza para llegar tranquila a fin de mes. También le gusta tomar cervezas con amigxs y reírse de sus propios errores en monólogos de stand up, aunque a veces se expone demasiado.

Donna Stern es una piba como yo que queda embarazada. Que de un día para el otro tiene que juntar la plata para pagar un aborto, y enfrentar los miedos que eso le genera. Pero pasar por un momento decisivo no significa drama ni solemnidad.

Es interesante ver cómo se trata el tema en un lugar donde el aborto es algo permitido y regulado, pero que aún así se discute y está lejos de ser una decisión fácil, por más segura que se muestre a la protagonista de no querer tener un hijx en esas condiciones.

Creo que el gran acierto de la película es la honestidad con la que se trata, que va por fuera de los prejuicios y los tabúes. Donde el aborto no es un problema ajeno, sino algo que le pasó a muchas, que nos puede pasar a todas, y que me puede pasar a mí. Pero, sin embargo, ni el conflicto es tan terrible como parece, ni el final tan feliz y sentimentalista.

Obvious Child se encuentra, constantemente, en el límite entre el humor negro y el drama. Funciona como una anti-comedia romántica; donde el “romántico” beso en Nueva York no viene con frases melosas después de que uno haya perseguido al otro kilómetros bajo la lluvia, sino con chistes escatológicos después de haber meado en la calle y reírse de un pedo que se le escapó al otro.

Una historia de amor mucho más cercana a la realidad. Que no empieza ni termina, y que funciona como un vehículo para mostrar a Donna intentando volver a una vida que nunca dejó de tener. Donde el aprendizaje tiene que ver con empezar a ser tan valiente en la vida como en el escenario. Con entender que las mujeres no somos lo que nos enseñó Hollywood, sino personas fuertes, independientes y que resolvemos nuestros problemas solas. Y que lo más aterrador de la vida adulta no es enfrentarnos a todo por nuestra cuenta, sino permitirnos aceptar el apoyo y el amor de los demás.

 

Manuela Martinez
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