Revista Palta | UN CUERPO EN EL RÍO
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UN CUERPO EN EL RÍO

Estoy en el aeropuerto de Lima. Vengo desde México y hago escala para volver a Buenos Aires después de un viaje por trabajo de más de 20 días. De pronto recuerdo que hace unos cuatro o cinco años volvía también desde México hacia Buenos Aires y que pasé varias horas en este aeropuerto haciendo una escala.

Recuerdo que en un momento me desperté de un sueño extraño de aeropuerto, tirado en el piso junto a mi mochila. Al rato yo y otrxs extranjerxs veíamos en una televisión de ese micromundo que Hugo Chávez, el entonces presidente de Venezuela, tal vez habría fallecido.

Ahora, recién bajado del avión, veo que no tengo batería en el teléfono. Recorro la sala de embarque buscando un enchufe de dos patitas. Lo conecto y reviso el whatsapp con esa inercia que tienen las escalas: buscar internet con ansiedad para comprobar posiblemente que en verdad el mundo no cambió para nada mientras uno estuvo en el aire.

Veo un mensaje de whatsapp en un grupo en el que no se suele hablar ni de política, ni de actualidad, ni de “cosas serias”:

Encontraron un cuerpo en el río Chubut.

Hace 78 días que Santiago Maldonado está desaparecido y nadie sabe dónde está.

Por eso, hay varias respuestas inmediatas:

Alta noticia, dice el que siempre contesta antes que todos a cualquier mensaje.

Justo antes de las elecciones, retruca otro.

Más mensajes: esto es verdad?; página 12 no miente.

Y otro: unos pibes dicen que su amigo borracho se tiró al río y no salió.

Este último comentario siembra un manto de duda sobre la veracidad de lo que cuenta el primer mensaje. Yo reviso rápidamente los diarios: La Nación, Clarín, Página 12 y todos hablan del cuerpo encontrado en el río Chubut.

En el diario La Nación hay una nota titulada La última foto de Santiago Maldonado tomada por la gendarmería. La imagen, que es un recorte de una foto original, parece una pintura hecha con óleo. En un bosque, sobre distintos tonos de verde oscuro y gris, un cuerpo avanza de izquierda a derecha. Su torso es celeste. Según La Nación, los investigadores identificaron a un joven al que reconocieron como el artesano desaparecido al hacer “zoom” con sofisticadas herramientas técnicas sobre el material fotográfico que tomaron los gendarmes del procedimiento del primero de agosto. En la misma nota está también la fotografía original. La abro, hago zoom con el dedo y obtengo la misma imagen a la que se llegó con esas sofisticadas herramientas técnicas.

Esta fotografía vió la luz (o la oscuridad) de los medios recién el 18 de octubre. Es una fotografía de Santiago Maldonado con campera celeste que estaba en poder de la Gendarmería desde el día de la desaparición.

¿Por qué no se conoció antes? Porque Matías Santana, mapuche, vio el mismo primero de agosto a Santiago Maldonado desde unos binoculares siendo golpeado por tres gendarmes y con campera celeste. Era la campera celeste que él mismo le había prestado.

Pero Matías Santana es indígena y, como tal, se lo podía ningunear. Se lo basureó desde los medios hegemónicos como si ser mapuche fuese una condición que ponía en jaque sus testimonios. Lanata dijo burdamente sobre él por televisión abierta: “hay quienes dicen que este indio es tan trucho que en vez de flecha tiene Adidas”.

Mientras se publicaba esta foto y la noticia del cuerpo en Chubut y el mensaje en mi celular encontraron un cuerpo en el río Chubut también sucedía que Lilita Carrió, diputada, decía por televisión que el posible cuerpo de Maldonado “es como Walt Disney”.

Ya pasaron varias horas desde que se conoció la noticia. Ya estoy en mi casa en Buenos Aires. Me llega un nuevo mensaje a mi whatsapp con una foto de un cuerpo con el rostro desfigurado y una campera celeste, en lo que parece ser una morgue o lo que yo imagino podría ser una morgue. Es una imagen que me hubiera gustado no ver. El que la envía dice que “ese podría ser Santiago Maldonado”. Más mensajes en el mismo grupo: puede ser trucada, dice uno; es un muñeco, comenta otro.  

Imagino a argentinos y argentinas confundidxs reenviando esa foto y otras fotos y otras muchas versiones desencontradas; algunos con inocencia, otros con malicia. En medio de esa vorágine el pedido de respeto de la familia Maldonado se hizo cada vez más pequeño y pareciera que nadie lo escucha. Ese pedido también es como un cuerpo en el río.

Hago un racconto de los idas y vueltas informativos que pasaron por mi celular, mi computadora, la radio del remís que me llevó de Ezeiza a mi casa: encontraron a un cuerpo en el río Chubut pero en verdad unos pibes dicen que un amigo borracho se murió; sofisticadas herramientas tecnológicas hacen el zoom que yo hago con los dedos; un mapuche que ve colores celestes es daltónico hasta que aparece un cuerpo muerto a orillas del río vestido de celeste; el cuerpo de Maldonado es como el de Walt Disney para una diputada sentada bajo las luces de la televisión; un/a indígena es una persona que tiene flechas; un cuerpo es un muñeco.

Pienso en cómo ensucia la desinformación. La de los micromundos personales, la de las pequeñas fuentes de información y más aún la de los medios hegemónicos.

Pienso también que me gustaría volver a estar en el aire sin conexión, para que pasen las horas y nada en el mundo de abajo haya cambiado. Para que no haya un cuerpo inerte, vestido de celeste, a la orilla de un río. Tengo muchas ganas de que se sepa la verdad y de que alguien por fin responda dónde está Santiago Maldonado.

Lucas Palacios
Lucas Palacios
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