Revista Palta | TODOS SOMOS GOOB
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TODOS SOMOS GOOB

Siempre tuve la sensación de que los países nórdicos eran extraterrestres. Inglaterra no se queda atrás. La gente, por lo menos en las películas, tiende a ser pálida hasta en la forma de vivir. El cine de arte y ensayo nos acostumbró a los silencios de miradas tristes, la inacción de los cuerpos, la sumisión ante el clima que todo lo opaca: a la lluvia y la vida tal cual es.

Goob Taylor es un bobón. Es un orejón hermético que te saca de quicio porque no te le podés anticipar. No te escucha. Yo quería gritarle cosas; que corriera, que se fuese, que se la cogiera, que le partiera un palo en la cabeza. Pero parece que así no actúan los extraterrestres británicos de Norfolk. Goob se toma el tiempo del mundo y nos hace quedar como locos impulsivos; como su padrastro, el mamerto de Womack, con su cara que parece de plástico derretido.

Yo tengo la ilusión de viajar. Inglaterra es un encanto exótico que eternamente quise conocer y que la vida de Goob Taylor pone en duda ¿Hasta dónde llega lo exótico, lo distinto? Ese efecto de falso comienzo que parecen tener las vidas de los personajes nos ponen en un mismo lugar. Es Inglaterra como puede ser Pueblo Liebig, en Entre Ríos. La línea divisoria entre diferencias se borronea y todos somos Goob. La libertad que él nos transmite, andando en motoneta por los ripios del este, en calzoncillos (con su «no fear» sobre el elástico que hace de profecía), bañándose en un lago, etcétera, se nos termina con la primera cagada que se manda. Es el falso comienzo que protagonizamos todos los días, la supuesta nueva chance.

Entonces no puedo creer que nuestras vidas sean tan parecidas cuando nos las muestran en una pantalla y de a pedazos. Cuando lo vi en la moto me acordé de la vía que se estiraba por atrás de lo de mi abuela, donde toda la vida jugué a la pelota y salí a cazar a punta de gomera con mis amigos. Ese laguito, como el Pancho Pérez en San José, donde nos tirábamos de un árbol hace no tanto.

A esto me refiero con «la vida tal cual es».

Armémonos de paciencia y aprendamos del orejón, que después de todo la tiene clara. Que aunque no parezca está hablando de vos.

Como dice el versito, pero cambiado: Goob dreams or better things.

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Nicolás Fernández Ramos
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