Revista Palta | ¿TODO PODRÍA SER DE OTRA MANERA?
1998
post-template-default,single,single-post,postid-1998,single-format-standard,qode-quick-links-1.0,ajax_fade,page_not_loaded,,qode-title-hidden,qode_grid_1300,footer_responsive_adv,qode-content-sidebar-responsive,qode-theme-ver-11.1,qode-theme-bridge,wpb-js-composer js-comp-ver-5.1.1,vc_responsive

¿TODO PODRÍA SER DE OTRA MANERA?

Por Valentina Groba.

El pasado viernes fui a ver Cyan de Pilar Fridman, ganadora del premio Óperas Primas del Centro Cultural Rojas, ya algo emocionada por el hecho de que con tan solo 24 años Pilar haya recibido un premio de uno de los centros culturales con renombre en capital federal. Creo que darle premios a las jóvenes le da al teatro una impronta más alineada con la emergencia de las mujeres en diferentes espacios. El arte es también uno de ellos.

Como contamos una historia, es a mi parecer fundamental a lo que hace a una historia ser de una manera y no de otra. Ciertamente una obra súper particular, cuenta la historia de Bruno y Maria, y la de sus vecinos: Audri y Edward. El recurso de un desdoblamiento del tiempo y el espacio y actuaciones muy cambiantes son las herramientas que hacen a esta historia tan particular.

Bruno y María son dos hermanxs, que viven… ¿dónde viven? en una chacra tal vez, afligidxs por la reciente muerte de sus padres. Bruno dramaturgo, María actriz. Del otro lado del escenario viven Audri y Edward. Ellxs viven en un departamento en medio de Palermo. Él vendedor de seguros, ella traductora y editora. Hay un quinto personaje, que vive con María y Bruno, del cual nos enteramos muy poco a lo largo de la obra.

El quinto personaje es un personaje enigmático, versátil, que puede ser lo que el espectador quiera. Por momentos un tercer hermano, por otros un invitado, un espíritu, el tiempo, las emociones de Bruno. Habita la casa de María y Bruno pero no parecería vivir ahí. Por momentos creemos que no habla, por otros que no siente. Luego lo vemos sentir y expresarse, y hablar, expresando un amplio conocimiento. Es este personaje, a mi parecer, el que muta junto con la obra. Con un comienzo pasivo, casi invisible y un desenlace inimaginable.

El tiempo y el espacio se presentan de una manera diferente a como solemos percibirlos. La continuidad de la historia se da por la iluminación que nos sitúa en una casa y en otra, y en la interacción de los personajes. La fluidez con la que cambia la tonalidad de la obra ayuda al espectador a involucrarse en este limbo espacio temporal. Con un principio sombrío, dos hermanxs en una relación incestuosa, turbulenta, encerradxs en ese espacio: transitando una pérdida. De repente, el otro lado del escenario, una pareja palermitana, new age, conviviendo por la imagen pero siendo insoportables uno para el otrx. Audri obsesiva y socialmente bastante extraña. Edward encarna el estereotipo de hombre empresarial, pragmático hasta la médula, despertó varias risas en la audiencia.

¿Por qué Cyan? Un color producto de una mezcla entre el verde y el azul, cambiante, poco preciso. Es el color que sé que necesito en la impresora pero realmente no sé qué más es. Cuando pienso en el cian no se presenta ninguna imagen concreta. Ciertamente, Cyan, es poco precisa, cambiante, amorfa. No es una historia con una realidad concreta, completa, y con personajes estáticos

La realidad es que Cyan “es así, pero podría haber sido de otra manera”. Por momentos esta frase que se proyecta hacia el final de la obra, le quita fuerza a todo lo sucedido anteriormente. Decir que toda la obra podría haber sido de otra manera, me dejó a mí con una sensación extraña. Supongo que todas las cosas que vivimos pueden ser de otra manera. La construcción de la historia, la actuación, los personajes, la escenografía todo se evaporara con esta idea final.

Decido quedarme con: la búsqueda de una felicidad inexistente, el constante sufrimiento apaciguado por la cotidianidad, la intimidad de los personajes. Bruno escribiendo enojado, María tratando de entender el mundo que la rodea, Audri bailando con una copa de vino, Edward besándola sin tocarle los labios, tomando su maletín, y por último Frank, la multiplicidad de situaciones que pueden desplegar las realidades.

Colaboración
[email protected]