Revista Palta | TE QUIERO PERO NO SOY TU HÉROE
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TE QUIERO PERO NO SOY TU HÉROE

Por Valentina Groba.

Francisco sale en busca de Paula, la chica que le gusta. Pero esta búsqueda termina en una odisea por diferentes puntos de la Capital Federal a lo largo de la noche. El personaje principal es guiado por las publicaciones en redes de Paula, pero sus amigxs y desconocidxs lo llevan por distintos lugares, alejándolo de su objetivo. Lxs personajes que aparecen van moldeando el camino del protagonista, llevándolo de una situación a otra, y él se deja llevar, en una suerte de inercia.

Cuando vi por primera vez Te quiero tanto que no sé me sentí completamente familiarizada con la película. Me situé en todas las localidades que forman parte del recorrido del personaje principal. Me encontré también en aquellas noches, como la de Francisco, donde quedó enganchado en un loop de bares, personas, fiestas, partidos de fútbol, viajes en auto. La manera en que se muestra Buenos Aires, y el recorrido del personaje, los encuentros con personas varias, son un fiel reflejo de muchas de nuestras noches porteñas, y digo nuestras refiriéndome a una gran parte de los jóvenes de la ciudad. Sin embargo, hubo algo que me incomodó y enojó a la vez, no sabía bien qué era.

Tuve que ver la película por segunda vez para entender qué era lo que me generaba esa sensación de insatisfacción. Francisco es para mí un personaje sin poder de decisión, que parece querer buscar a Paula pero se distrae y se deja llevar por cualquier tipo de situación desviándose de la principal causa del arranque de su noche: encontrar a la chica que le gusta. Francisco no es firme, no es osado, se arriesga poco, es algo inseguro, no elige. ¿Por qué para en una fiesta? ¿Por qué juega al fútbol? ¿Por qué acompaña a un desconocido en una misión de la cual no sabe nada? ¿Por qué cae en la casa de una amiga e intenta besarla? ¿Por qué se queda charlando con la novia de su hermano en un banco en medio de la 9 de julio?

Porque en esta odisea Francisco no es héroe, no es valiente, no se la juega por Paula, no está seguro, no es seductor ni imponente. Y supongo que fue eso lo que, en un principio, me sorprendió. Supongo que alguna vez esperé que el chico que me gustaba me viniera a ver, se la jugara, me buscase en el bar en el que estaba, fuera valiente, héroe, porque eso significaba que un hombre gustaba de mí. Pero ¿qué es ser hombre? ¿en qué pienso yo cuando pienso en un hombre? ¿qué espero de él? ¿qué espero de sus maneras de manifestarse?

Francisco encarna otro tipo de masculinidad distinta a la hegemónica. Es hombre de una manera otra. En cualquier otro film hubiésemos visto cómo el hombre, protagonista de la película, se desvive por encontrarse con la chica que le gusta -y hasta, a veces, esperamos que esto suceda en la realidad-; pero en Te quiero tanto que no sé  hay una nueva forma de mostrar a los varones, una nueva forma de gustar de una chica, una nueva forma de habitar el cuerpo. Es un personaje pasivo, callado, que toma poca decisiones, que le cuesta decir que no, que no puede hablar con su ex y manda a un amigo en su lugar.

Cuando finalmente Francisco llega al bar, Paula ya no está. Se desencuentran, para cuando él había llegado, ella ya se había ido. ¿Me quedé con las ganas de ese encuentro? Un poco. Seguía esperando el gran gesto de amor, el encuentro, el encare, pero ¿cómo iba a esperar eso del personaje principal que, lejos de corresponderse los estereotipos del hombre encarador y decidido, reivindica otros, los suyos propios?

El hecho de que actualmente existan representaciones de masculinidades en el cine que no sean la hegemónica es, a mi parecer, liberador, aun siendo que el personaje principal es heterosexual (lo cual lo sitúa dentro de cierta normativa). Creo también que es producto del cuestionamiento de algunos conceptos que puso en juego el feminismo. Poder tener un personaje principal que tiene miedo, que le cuesta cumplir con su objetivo, que se cuelga, que no decide, que no está seguro de todo lo que hace, es importante, porque a fin de cuentas lo que se está mostrando es otra forma de ser un varón heterosexual. Esta representación está mostrando que existe una amplia gama de atributos, por lo cual, podríamos hablar de masculinidades, en plural, ya que no existe una única manera y, por ende, ya no hay atributos masculinos y atributos femeninos. Las maneras de manifestarse, sin importar nuestro género, no son de nadie más que nuestras.

 

Colaboración
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