Revista Palta | ¿TE GUSTAN CALLADITAS?
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¿TE GUSTAN CALLADITAS?

Encuentro el video en facebook del que ya, por whatsapp, me habían hablado mis amigas del Pelle. La imagen predeterminada me llama la atención: tres alumnas en su entrega de diplomas, una con el pañuelo verde -algo que prácticamente no se veía años atrás-. Junto a ellas, dos profesores. Una mujer y un hombre con cara de pereza y exceso de formalidad. El discurso arranca con la frase “Hoy nos reencontramos para dar cierre a un ciclo muy significativo en nuestras vidas. Queremos aprovechar ésta oportunidad para hacer una puesta en valor de lo que fue nuestro paso por el Colegio Nacional de Buenos Aires”.

En tiempos de escraches me pregunté muchas veces qué me pasaba con ésto: ¿el punitivismo es parte de mi feminismo? Digo de mi porque considero que no existe una sola forma de militar una ideología. Desde siempre puse en duda todos los sistemas de castigo que conozco. Me parece que meter a un “delincuente” en la cárcel no sirve de nada, por ejemplo. Que no se tiene en cuenta la coyuntura y lo culpable que es la sociedad de que esa persona esté donde esté. Me acuerdo que cuando mi mamá de chica me retaba y me ponía en penitencia porque me había sacado una mala nota yo no entendía por qué me retaba ¿por no entender? ¿y si alguien no me explicó lo suficientemente bien? Con todo esto no quiero para nada justificar a aquel que hace algo que los valores y costumbres de nuestra sociedad nos señalan como “malo”; simplemente me pregunto cuál es la forma de aleccionar cuando nuestras libertades se encuentran limitadas, y nuestra psicología también.

Un gran “esto se supo desde siempre” y otro gran “¿por qué recién ahora dicen algo?”. Con el discurso de las compañeras comprendí otra cosa: así como cada une milita el feminismo como quiere y puede, hablar -muchas veces- sana. Y ese es motivo suficiente para justificar cualquier escrache. Ni hablar de lo importante que es blanquear todas estas situaciones por seguridad, simplemente. Porque la impunidad es peligrosa, y todos los tipos denunciados siguen dando vueltas por los pasillos de nuestros colegios y eso es desagradable. Porque se supone que el secundario es un espacio de aprendizaje y que a la hora de hacer una puesta en análisis de lo que fue nuestro paso por el mismo, no deberían tener que recordarse situaciones de acoso y/o abuso de poder. No deberían existir dichas situaciones, pero existen y afectan de una manera muy distinta si se le pone una lente de género: las mujeres y las disidencias, las padecemos mucho más.

En el camino no sólo machos conservadores -pseudo dinosaurios- cayeron. Porque las pibas del video denuncian a éstos personajes y a una institución que permitió que el abuso sucediera: un sistema educativo cómplice. Pero también en este tiempo leí denuncias a compañeros míos. Muchos. Y eso me interpela de otra forma, inevitablemente. Entre los escrachados encontré a un chico que estaba, hasta hace un mes, en pareja con una amiga mía. Después de eso nos juntamos con mi grupo de amigas del colegio y charlamos sobre todo lo que nos pasó en éstos años y, valga la redundancia, dejamos pasar. Acerca de todo lo que supimos y callamos, sin saber por qué. Yo misma me di cuenta de una situación de acoso en un viaje al sur.

Con respecto al ex novio de mi amiga, sé que tuvo que dejar la universidad. Confieso con vergüenza que un poco de pena me dio. No se si eso está bien o mal. Todavía me cuesta escuchar denuncias a pares. Así que simplemente me dedico a estar disponible para lo que aparezca. No juzgar ni condenar. Porque si algo hay que celebrar de todo lo que está pasando es el hecho de que ahora sí se pueda visibilizar todo. Que quien necesite hablar, hable. Que estemos ahí para escuchar y acompañar. Para denunciar si así lo creemos necesario. Que lentamente -o no tan lentamente- nos despojemos uno a uno de todos esos mandatos machistas que nos fueron impuestos. Porque ahora podemos. No vamos a seguir esperando más denuncias, pero la situación nos obliga a hacerlo. Mientras tanto seguir luchando por todo lo que falta, porque si de fallas en el sistema educativo hablamos la lista es larga. Empezando por la falta de implementación de la Ley de Educación Sexual Integral. Y como dice en una entrevista una de las chicas del discurso de Nacional Buenos Aires: “Esperamos que el reclamo se extienda”.

Paloma De La Jara
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