Revista Palta | RECHAZO NECESARIO
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RECHAZO NECESARIO

Todo el tiempo me enamoro de chicos homosexuales. Todo va bien. Todo va tan bien que parece una película donde mi personaje se ve muy favorecido. Por ejemplo el viernes en el casting de Pepsi, estaba este chico y sus pestañas y yo en la otra punta. Y nos miramos. Y nos desmiramos. Y nos miramos. Y así. Entramos juntos y fue mi partenaire. Yo no podía parar de mirarle las pestañas y de pensar ‘comoesquenoteconociantesdehoy’. Antes de hoy no existe. Bajamos las escaleras juntos y ahí me crucé con Julia ‘comotefueenqueandasmierdaunbeso’ y él me espero como si fuera nuestra regla. Pasamos la puerta y llegamos hasta la esquina, entramos en un quiosco y él compró tutucas. Hice lo máximo para caminar muy lento porque pensé que nos dividíamos pero me acompañó hasta la parada del 71.

Sacando la Sube le dije ¿Vos cómo te llamas?

– Bautista –  y las pestañas le crecieron tanto que casi me acaricia el cachete.

Él no me preguntó nada y yo dije mi nombre en voz alta. Ya lo sabía. Mi capacidad de sorprenderme se elongó y casi leyéndome la mente me aclara: Estaba escrito en la pizarra del casting. “Sí. Claro”.

Me subo al colectivo después de darle mi número de teléfono. Arriba me encuentro con Paulita sorprendida de verme, yo no puedo escuchar lo que me dice porque estoy en estado de gracia, del cual me distraigo con un mensaje de texto de Bautista. Y Paulita también lo conocía: Es el novio de mi primo, me anuncia.

Ayer no hice nada, de nada de nada. Lloré. Bueno, eso es hacer. Es un verbo. Bruxo. Bruxo todo el tiempo y lo que más me gusta de bruxar es que es una de las pocas palabras donde tengo la posibilidad de pronunciar la equis. Quiero inventar frases para poder decir xilofón y saxo. Me quedo en el intento y está bien que así sea. Hoy no hice nada de nada de nada. Lloré. Bruxé. Llamé a mi mamá y la saludé diciéndole estoy triste ella me dice que bueno que no haga nada, “no tenés que hacer nada” me dice. Mi mamá me contiene sin quererlo, no sé si eso es virtud de ella o mía, o una combinación de las dos.  Ella me ama sin que se lo pida, me ama aunque no la llame, ¿por qué no pueden los varones que me gustan tener esta capacidad? Trato de recordar la primera vez que experimenté la no correspondencia y pienso que eso es algo que se siente desde que salimos del útero; aunque sea un rechazo necesario, lo que se madura tiene que cambiar de espacio sino se pudre, y un poco siento eso, que mi amor hacia el otro nace y ya quiere tener depósito. Necesito encauzarlo, si se me queda adentro se me hace llanto, que me riega y me crece de nuevo ese deseo de querer amar de a dos, amar a otro. Mi mamá me sacó de adentro para que otros me amen y yo pueda hacer lo mismo con los demás, entonces no me sirve quedarme con todo esto que siento, necesito largarlo. Necesito largar este amor como si fueran silbidos, helados o lluvia, necesito mojar sino me inundo. Y nadie me enseñó qué hacer con todo este amor que me rebota.

¿Necesito equivocarme más? ¿Eso se aprende? ¿Estoy haciéndome las preguntas correctas?

A la noche logré salir de mi casa y llegué hasta lo de Paulita. Al lado del sillón había varias hojas sueltas, mientras ella se duchaba las leí. Era el borrador de tesis de su novio, se recibe a mitad de año de antropólogo y escribió sobre los habitantes de una isla en Nueva Guinea, cito: Los huaorani saben que el sexo es necesario para perpetuarse y por tanto toda su sexualidad va dirigida a fines reproductivos. Como es difícil que una mujer quede embarazada en el primer coito, todos deben contribuir a la creación de niños, de ahí que no sea raro que varios hombres pasen por la misma mujer. (Me encanta la palabra coito. CoitoCoitoCoitoCoito -“No hay más yerba me voy al Coito”) Los huaroni para decir “Te quiero” usan una expresión que significa “Me gusta tu olor”. Y yo no puedo usar “me enamoro” para cada vez que me atrae alguien, tengo que encontrar otra palabra o una frase quizás. ¿Necesito un coach? ¿Necesito viajar a otro país? Tendría que empezar a mirar menos y oler más, oler mejor, ¿Eso se aprende? Mi intuición está disociada, necesito entrenarla o resetearla, eso, vaciarla de todo lo que creo que sé; que ganas de aprender todo de cero, que ganas de estar nuevita y que me alcen, balbucear, avanzar gateando por el mundo, llorar sin saber por qué, probar todos los sabores por vez primera.

Cuando salgo de lo de Paulita me brota de nuevo el llanto, camino así todas las cuadras que siguen; en Callao me calmo y me tomo una Gatorade, todavía no cené y me doy cuenta que no comer me hace llorar más fácil. Entro al edificio y el portero me corre por detrás, me doy vuelta, nos quedamos en silencio, él quiere decirme algo pero no se anima. Todavía no cenó y se le nota, pero no llora. Tiene cara de asustado, le pregunto  “¿Qué pasa?” Y él me mira con desconfianza. Estás hecha mierda me dice. Si y vos tenés una camisa de seda, pienso pero no lo comparto. Él me da las expensas y yo le doy las gracias.

Espero el ascensor con el deseo de volver al útero de mi mamá. Y pienso en las palabras que me salen y en las que no. Pienso que me gustaría encontrar otras. Pienso en que pienso mucho, siento que quiero ser un bebé.

 

 

Por Jazmín Carballo.

Colaboración
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