Revista Palta | MUCHO MÁS QUE UN CUERPO GESTANTE
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MUCHO MÁS QUE UN CUERPO GESTANTE

Un sinónimo, miles de eufemismos y distintas maniobras para poner en código un asunto que volvía a mi cuerpo indeseado. Una incomodidad que se decía en voz baja, entre mujeres de confianza, con varones que me amaron. Un malabar aprehendido para no manchar la ropa ni dejar ningún tipo de evidencia. Un secreto bien guardado en los bolsillos de las prendas que vestía. En el mejor de los casos, un indicador de que no estaba embarazada. La menstruación jamás fue un asunto de salud, ni siquiera para lxs especialistas que consulto desde mis quince años.

El foco médico sobre mi genitalidad estaba en sintonía con reducir mi salud ginecológica a métodos de anticoncepción y prevención de enfermedades de transmisión sexual: como si la responsabilidad recayera exclusivamente en mí por el hecho de tener útero y como si tener útero tuviera sólo esa interpretación médica. De la menstruación como factor económico y, fundamentalmente, como asunto de salud me enteré gracias al feminismo. Sí: a los artículos de gestión menstrual, básicos para las personas que menstruamos, se les agrega el impuesto al consumo. Sí: son considerados artículos cosméticos, como las cremas anti celulitis, por ejemplo, o el shampoo anti caspa. Estuve poniéndome alcohol en gel en las manos para prevenir virus en el subte mientras metía, una vez al mes, adentro de mi organismo, objetos que no están chequeados y que pueden ser peligrosos. Cuerpos extraños a los que no se les realizan exámenes de laboratorio; que no son considerados artículos de salud. Todavía, para saber si se garantizan nuestros derechos, hay que hacer un laburo de espionaje.

Es difícil entender si hay malicia en el ninguneo a nuestros organismos por fuera de su carácter de cuerpos gestantes, o si es la consecuencia de la conformación desigual de nuestra cultura y sociedad, creada desde el punto de vista de los varones que la han estudiado, gobernado y legislado. Durante mucho tiempo consentí esta invisibilización al no hacer preguntas para asegurar mi carácter de persona sana. Hoy entiendo que hablar de menstruación es hablar de salud, y que hablar de salud es hablar de derechos.

“La desigualdad de género en la atención de la salud es un reflejo de la desigualdad a nivel social”, advierte Laura Belli, integrante de Economía Feminita, doctora en filosofía, bioeticista, docente y parte del comité de ética e investigación del Hospital Argerich. Gracias a ella, a su formación y al sentido que decidió darle, hoy conozco un poco más sobre la dificultad que tenemos las mujeres, lesbianas y trans a la hora de acceder a derechos básicos y la resistencia a ser consideradas sujetos de estudio: “Es central al compromiso feminista formarse y aprender para así no seguir repitiendo estructuras patriarcales que, aunque no se nos hagan evidentes, tenemos incorporadas”.

 

¿Cuál es el proceso de investigación para lanzar una droga al mercado? ¿Cuándo y cómo se supo que los ensayos clínicos de fármacos que se comercializaban fallaban en poblaciones fememinas?

Para que una droga sea aprobada para su comercialización, debe atravesar años de ensayos controlados, con diferentes fases. Esto es necesario para asegurar su eficacia y seguridad. Sin embargo, la falta de representación femenina en estudios y ensayos clínicos pone en riesgo nuestra salud, especialmente en lo relacionado con efectos secundarios de tratamientos o medicinas (y lo mismo sucede con mujeres trans, poblaciones de afrodescendientes o asiáticos).

La inclusión en estos estudios es necesaria dado que existe evidencia de la variación entre los sexos frente a las enfermedades y de las diferencias en las respuestas de los varones y las mujeres a las drogas y resultados de tratamientos. La desigualdad de género en la atención de la salud es un reflejo de la desigualdad a nivel social. Entre 1997 y 2000, el 80% de los medicamentos que fueron retirados del mercado en los Estados Unidos fue por causa de los efectos secundarios que su uso tuvo en las mujeres.

¿Cuál/es fue/fueron los ejemplos más extremos de efectos no deseados en mujeres en drogas que se comercializaron?

El ejemplo de Ambien (zolpidem) —droga que se utiliza para tratar trastornos del sueño— es uno de los más conocidos. Estuvo años en el mercado, hasta que en 2013 la dosis recomendada para las mujeres se redujo por la mitad porque estaba mal indicada. Se tardó años a pesar de que hubo muchos reportes por parte de usuarias de que se sentían mareadas durante el día al tomar la medicación de acuerdo a las indicaciones médicas (con los riesgos que esto implica en caso de que maneje un vehículo, esté al cuidado de niñxs, etc.) y por los accidentes que provocó esta mal administración de la dósis. 

¿Por qué crees que no existe difusión de métodos anticonceptivos para varones?

La responsabilidad sobre la salud sexual y reproductiva parece recaer casi con exclusividad sobre las mujeres. En parte porque quienes tienen útero son capaces de gestar y por ello se les atribuye la responsabilidad sobre todo lo relacionado. Es un error y es una mirada sesgada que debe cambiar por completo si lo que deseamos es alcanzar la igualdad. Pero por desgracia es así: los anticonceptivos se desarrollan mayoritariamente para las mujeres y no para los varones. En gran parte es por esta premisa equivocada sobre la “responsabilidad”. Para poder invertir esto, se debe cambiar esta percepción.

¿Cómo operó esta ignorancia de nuestros cuerpos en relación a la menstruación? ¿Hay enfermedades que no se diagnostican por enfocar todos los estudios a prevención/detección de enfermedades de transmisión sexual o a la reproducción?

La menstruación en nuestras vidas presenta necesidades particulares: acceso a agua limpia, instalaciones sanitarias adecuadas, elementos de gestión menstrual, lugar para eliminación de los desechos y especialmente conocimiento y visibilización de la temática. Muchas personas carecen de los saberes, apoyo y recursos para manejar la menstruación. Y esto tiene además un impacto fuerte en salud. El desconocimiento casi total sobre este proceso habitual en la vida de las personas con útero hace que muchas condiciones médicas sean ignoradas ya que sus síntomas son confundidos con dolores menstruales. Incluso es extraordinario que se hable del tema en la consulta ginecológica, salvo claro, que se haga en relación con el embarazo. Y esto es un problema, porque si lxs profesionales de la salud no lo consideran importante, es difícil que las mujeres lo piensen de ese modo. Esto es parte de lo que tratamos de revertir con la campaña MenstruAcción.

¿Cuál es el rol del tabú en esto? ¿Qué alternativas existen hoy en día para informarse sobre salud (incluso salud sexual reproductiva)?

El tabú sobre todos los temas referidos a salud y sexual reproductiva (y todo lo que tiene que ver con la genitalidad en general) es el principal obstáculo hacia un cuidado completo de nuestra salud. Hoy en día hay más información disponible (especialmente gracias a internet) pero eso viene de la mano con el problema de que no toda la información disponible es confiable. Y no se puede perder de vista eso. De todos modos, se ven grandes avances en relación con décadas pasadas y este es un gran triunfo de los movimientos de mujeres que desde hace muchísimos años vienen luchando para que así suceda. Debería replicarse en los ámbitos de formación no sólo para lxs profesionales de la salud, sino para todxs lxs ciudadanxs. Y eso se puede lograr implementando la Ley de educación sexual integral. No podemos seguir sin ESI ya que su falta tiene un impacto fuertísimo en la vida de niñxs y adolescentes (y por consiguiente en sus vidas como adultxs).

¿Qué relación hay entre la ilegalidad del aborto y el desconocimiento general de nuestros cuerpos desde el sistema de salud pública?

La visibilización de la problemática del aborto es central para sacar de la oscuridad un tema que atraviesa la vida de todas las personas gestantes. Y creo que es un primer paso inmenso que se logró de la mano de los movimientos de mujeres. Y su debate en el Congreso, gracias al incansable esfuerzo de las compañeras de la campaña por el derecho al Aborto legal, seguro y gratuito, es el comienzo de un cambio que ya no puede volver para atrás.

Las mujeres abortaron, abortan y abortarán siempre. Lo que se busca es que lo hagan en condiciones sanitarias adecuadas, sin miedo, sin tener que esconderse y acompañadas en su decisión de no continuar con un embarazo.

¿Y cuál es el panorama de la población trans en el sistema sanitario?

Si bien las leyes reconocen la deuda enorme que el sistema sanitario tiene para con la población trans (a partir de la sanción de la Ley 26743, la Argentina reconoce la identidad de género como un derecho humano fundamental y se compromete a garantizar el acceso a todas las prestaciones de salud reconocidas a través del Plan Médico Obligatorio (PMO), incluyendo la hormonización y las cirugías de modificación corporal para quienes lo soliciten), la realidad es que aún el acceso es difícil. Los obstáculos para la atención sanitaria son muchos, el trato digno y respetuoso no está garantizado (excepto en algunos centros de salud “amigables”) y las condiciones de vida de las personas trans se encuentran entre las más desaventajadas dentro de la población. La expectativa de vida ronda los 35 años y no sólo en nuestro país, sino en toda Latinoamérica. Este es un tema urgente del que debería ocuparse el Estado, no sólo desde la perspectiva de la salud, sino también desde el aspecto laboral, de inclusión y retribución.

¿Cómo creés que podemos luchar, cada unx de nosotrxs, contra esta desigualdad que se reproduce desde el ámbito científico y académico?

Es central al compromiso feminista formarse y aprender para así no seguir repitiendo estructuras patriarcales que, aunque no se nos hagan evidentes, tenemos incorporadas. Esto implica reconocer a quienes estuvieron antes que nosotras dando la lucha y aprender de ellas. Leer y formarse en teoría feminista y tomar posición sobre temas en los cuales también se discute dentro del movimiento. Y, especialmente, abandonar la pasividad; comprometerse en generar el cambio y no cansarse. Porque estamos viviendo un momento histórico y no podemos bajar los brazos justo ahora.

Maru Labat
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