Revista Palta | MARGINALIDAD AL MARGEN
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MARGINALIDAD AL MARGEN

En el 2002 me subí a un camión lleno de muebles sólo porque mi mamá me obligó a hacerlo. No me había dicho a dónde íbamos, lo único que sabía era que me estaba alejando del lugar en el que había pasado toda mi infancia. Se empeñaron en decirme que no era la última vez que iba a estar ahí, aunque yo supiera que era mentira.

Al universo que plantea Sean Baker en “The Florida Project” lo conozco porque yo también me crié con amigxs caminando por el barrio. Al igual que lxs niñxs de la película, no era consciente del mundo real y peligroso en el que vivía. Sólo jugábamos. Ellxs en un hotel próximo a Disney World y yo en un ph que quedaba a unas cuadras de la cancha de Boca, pero para mí eso también era un castillo.

Mi mejor amiga se llamaba Wanda, y todos los fines de semana iba a jugar a su casa. Su abuela, que para mí siempre fue su mamá, nos preparaba la comida y mientras tanto nosotras salíamos a pasear. Carla, la tercera del grupo, pasaba el sábado con sus abuelos que vivían en la esquina de casa. Era la más grande entonces la seguíamos a donde nos llevara. Ella marcaba los límites, porque aunque quienes nos cuidaban creían saber dónde estábamos eso no siempre era así. Conocíamos a la perfección cada rincón de nuestra manzana. Sobre la calle Olavarría habíamos encontrado un camión de carga sin caja abandonado y lo usábamos como escenario. Jugábamos a que éramos modelos y desfilabamos. Yo siempre era Pampita porque era la única morocha. Después nos tirábamos pedos y competíamos, pero yo no tenía tanto control y eso me angustiaba.

Moonee, la protagonista de la película, tiene 6 años y es la única que no juzga a su mamá en un mundo en el que todos parecieran hacerlo; por distraída, por descuidada, por inconsciente, por prostituta, por “no ser una buena madre”. Ambas viven solas en un pequeño cuarto de hotel con una cama para las dos, una pequeña heladera, una tele, un baño. Cada tanto tienen que irse porque no es legal vivir en un hotel. La mamá de Moonee tampoco tiene un trabajo fijo, pero a veces van juntas a vender perfumes a la entrada de un lujoso hotel y, aunque ésto podría parecer algo aburrido para una niña, en realidad es una de las actividades que Moonee más disfruta. Todo lo que su mamá le propone hacer es para ella el mejor juego porque en su universo sólo de eso se trata la vida, de jugar.

Salvando las distancias, mi mamá también me crió prácticamente sola y durante toda mi vida intentó que yo tuviera lo mejor. Ella siempre tuvo trabajo, aunque nada le fue servido en bandeja y muchas veces todo le costó el doble. Apenas le empezó a ir mejor, quiso que pasaramos de estar cómodas a estar un poco más cómodas. En mi historia fue ella la que decidió separarme de mis amigxs, de lo que para mí era mi lugar en el mundo, con el objetivo de que viviéramos “mejor”. Aunque me dolió mucho, nunca dudé de que tomaba las mejores decisiones y siempre pensando en mí. No te enseñan cómo ser madre/padre con 21 años (ni con ninguna edad), pero mi mamá tuvo la suerte de aprender bien y rápido con lo poco que tenía a su favor.

Aunque lo más sencillo pareciera ser conformarse con que Halley, la mamá de Moonee, simplemente por elección o por comodidad es “mala madre”, desastrosa, peligrosa, yo creo que es nada más y nada menos que una mujer intentando crecer y aferrándose a lo único importante que le queda en la vida, su hija. Sus preocupaciones más grandes están relacionadas con conseguir plata para pagar el lugar donde viven, para comer, y al mismo tiempo lograr que Moonee viva su vida con libertad junto a sus amigxs. De hecho, el primer momento en que la vemos realmente enojada y fuera de sí es cuando alguien intenta romper con esto último, insinuando que Moonee es una mala influencia.

¿Hay una sola manera de ser ”buena madre”? No hay una única y universal respuesta. El Estado -y seguramente muchas personas también- suponen que Moonee estaría mejor viviendo con otra familia más “preparada” para criar a un niñx. ¿Bajo qué parámetros prejuzgan esto? En pos de lograr que ella viva “mejor”, que sea “más feliz”, se pueden tomar decisiones arbitrarias creyendo que la felicidad está directamente relacionada con la calidad de vida. A unos kilómetros de donde ellas viven se encuentra el lugar más feliz del mundo pero para Moonee no hay mejor Disney que su hotel caído a pedazos y no hay mejores príncipes y princesas que su mamá y sus amigos.

Con mi mamá nunca se metieron. Así como El Estado nunca le ofreció ayuda, tampoco cuestionó su manera de cuidarme ni atinó a sacarle la tenencia. Probablemente ésto sea porque ella nunca exteriorizó lo mucho que le costaba bancar, económicamente hablando, nuestra casa. De todas formas siempre encontró la manera de llegar a fin de mes y no necesito ni rozar con la ilegalidad, cosa que sí le sucedió a ésta otra madre. Siendo dos realidades completamente distintas, con necesidades distintas, en países distintos, lo que la gente al poder observa es lo mismo: ¿Es una mujer sola -y joven- capaz de estar a cargo de su hijx? Yo en cambio me pregunto ¿Se hace hincapié en los posibles riesgos que corre el niñx o en cumplir con ciertos estándares de familia por demás conservadores?

 

Paloma De La Jara
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