Revista Palta | ES AMOR(FO)
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ES AMOR(FO)

Por Valentina Groba

A los dieciocho años tuve mi primera relación monogámica. Estaba enamorada, y eso para mí implicaba: llorar, pelear, maltratar, pero al final del día abrazarnos, besarnos, pedirnos perdón y jurar nunca más tratarnos así. Pero sí, definitivamente todo eso era amor. La obsesión, la angustia, los celos desenfrenados, la inseguridad, era todo lo que mis amigas y yo habíamos vivido con nuestros primeros novios. Así que sí, estaba bien encaminada.

Al cabo de un año y meses esa relación se terminó. Totalmente descreída de aquella concepción del amor nacieron un sin fin de cuestionamientos, que derivaron en un sinfín de experiencias diversas.

Creyéndome una mujer progre e independiente, conocí a una persona con la cual me veía construyendo aquella familia que alguna vez deseé,  siendo una buena madre y viviendo en una casa hermosa y enorme. Pero me empezaron a gustar otras personas, lo que hacía que ese objetivo se desvaneciera. Sentia que no había manera de construir algo así, si yo no amaba exclusivamente, sólo sentía culpa.

Cuando comentaba con mis amigas lo que me pasaba, todas ponían en duda el amor que yo tenía por él. Entonces no lo amas, me decían. Pero yo estaba convencida de lo que sentía. Experimentar atracción por otras personas no cambiaba en absoluto lo que él me hacía sentir y lo que yo le hacía sentir a él. Los mimos que nos hacíamos, las canciones que cantábamos, los ratos que jugábamos, los problemas que compartimos. Lo último que yo quería era que él se sintiese mal y pensase que yo no lo quería, pero al mismo tiempo tenía deseos que no podía ni estaba dispuesta a reprimir.

Me llevó mucho tiempo ignorar los prejuicios que mis allegadxs imprimían en mí, hasta que entendí que no me comprendían y que sentirse juzgadx es horrible. ¿Cómo pudo ser que puse en duda lo que sentía y lo que pensaba de mí misma?

Sólo me importaba que él me entendiera, y así fue. Ahí entendí el significado de denominar a alguien tu compañero -terminología que anteriormente nunca hubiese usado- porque eso fue lo que sucedió: su entendimiento me hizo sentir acompañada y respetada.

En un ritual íntimo, traté de perdonarme haber hecho eso, juzgar alguna vez a alguna persona por sus sentimientos, me prometí siempre tratar de comprender. Me despedí de aquellos viejos deseos, dándome cuenta de que nunca los había pedido yo, si no que alguien lo había hecho por mi. Ahora tengo nuevos.

Sin embargo, de vez en cuando me pregunto ¿estoy cumpliendo con algún modelo? ¿sigo respondiendo a una estructura ya impuesta de lo que es el amor? En esos momentos, mis sentimientos y mis experiencias me hacen recordar que siempre, por mas dificil que eso puede ser, trate de aferrarme a mis deseos. Éstos me hacen ser quien soy ahora, y sé que son también los que me hacen cambiar; me ayudan a descubrirme, y me muestran lo diversa que soy. Aprendí que no hay una sóla manera de amar o de ser amadx y que aunque haya encontrado una manera de amar, también sé que no va a ser siempre la misma. Me gusta creer que la clave está en poder descubrirme en eso que llamo “amor”, aceptarme y respetarme. Abrazar mis diferencias y contradicciones. Mi único objetivo: poder despojarme de cualquier tipo de mandato con el cual no me sienta cómoda.

 

Colaboración
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