Revista Palta | EL INTERMINABLE CALVARIO DE LA NIÑA A LA QUE UN HOMBRE LE ARRUINÓ LA VIDA
1715
post-template-default,single,single-post,postid-1715,single-format-standard,qode-quick-links-1.0,ajax_fade,page_not_loaded,,qode-title-hidden,qode_grid_1300,footer_responsive_adv,qode-content-sidebar-responsive,qode-theme-ver-11.1,qode-theme-bridge,wpb-js-composer js-comp-ver-5.1.1,vc_responsive

EL INTERMINABLE CALVARIO DE LA NIÑA A LA QUE UN HOMBRE LE ARRUINÓ LA VIDA

Exactamente un mes atrás, vagando por internet, me encontré con una nota cuyo título me llamó la atención. Me gustan los títulos largos. Y este prometía: El interminable calvario del hombre al que la buena suerte le arruinó la vida. Parecía el título de una novela latinoamericana. Me hacía acordar a La increíble y triste historia de la Cándida Eréndira y su abuela desalmada o a La maravillosa vida breve de Óscar Wao. No sé por qué pero también me imaginé algo del estilo de La Terminal, esa película de Spielberg en la que Tom Hanks se queda viviendo dentro de la terminal de un aeropuerto y de forma muy verosímil se arma hasta un cuartito con mesa de luz.

Como encabezado de la nota se veía la imagen de un hombre de bigotitos estilo Cantinflas, gorra negra, sonrisa de oreja a oreja y, entre las manos, un inmenso cheque amarillo con la palabra lotterry y una cifra con muchos ceros. El primer párrafo decía así (las negritas son mías): “Pedro Quezada nunca imaginó que la buena suerte le iba a arruinar la vida. Pero eso fue exactamente lo que le sucedió: luego de ganar la lotería, tener una de las alegrías más grandes de su vida y convertirse en millonario de un día para otro, comenzó para él un calvario que todavía lo tiene en vilo”.

Así que antes de leerla completa imaginé la anécdota: un hombre gana la lotería pero pierde el boleto y se sumerge en una depresión de por vida; un hombre gana la lotería pero las deudas de los impuestos por cobrar el premio son peores que las deudas que tenía antes; un hombre gana la lotería pero yendo a buscar la recompensa su auto se patina con una cáscara de banana y cae por un barranco con toda su familia.

Sin embargo, una vez que me adentré en los párrafos subsiguientes, descubrí que la historia de este hombre distaba mucho de ser una comedia. Y lo que le arruinó la vida, como presagiaba el título de la nota, dista en verdad mucho de ser la mala suerte. Según narra la crónica, desde que Pedro Quezada (dominicano como Óscar Wao) ganó la lotería, comenzó a meterse en diversos conflictos. Uno de esos “conflictos”, que en la nota de La Nación figura como quien anota un kilo de papas en la lista del supermercado, es que Pedro Quezada estuvo cuatro años preso condenado por agresión sexual agravada por haber abusado de una niña.

Después de enumerar que Pedro luego de ganar la lotería sufrió distintos embates del destino, recién sobre el final de la nota, en el párrafo número once, el autor cuenta que “faltaba el latigazo final: la hija de 20 años de su exnovia denunció que Quezada había abusado sexualmente de ella desde los 11 hasta los 14 años. El millonario fue arrestado, fichado y debió enfrentar los cargos de agresión sexual agravada en primer grado y un cargo de segundo grado que consiste en poner en peligro el bienestar de un niño. Fue encarcelado sin derecho a fianza y recién pudo salir con libertad condicional a fines de 2017”.  

No sólo lo que elegimos contar dice algo de nosotrxs mismxs, sino también qué enfoque le damos, dónde ponemos la mirada y cómo elegimos titularlo. Yo me pregunto por qué lo que a mí me parece el corazón de la noticia (una niña abusada, otra más), para el autor, lejos de ser el título, deambula como un párrafo perdido para sumar porotos a las razones que arruinaron la vida de este hombre.

Los interrogantes más profundos son aún más preocupantes. En Argentina, los medios de comunicación hegemónicos tienen a) malicia e intencionalidad o b) ignorancia e indiferencia a la hora de comunicar cuestiones de género. Cualquiera de las dos respuestas es aberrante.

Desde enero de este año, la periodista Jessica Bennett estrenó el puesto de Editora de Género en el diario New York Times. Me pregunto también qué pasaría si los medios argentinos siguieran esa iniciativa. Me pregunto por ejemplo si Leo Farinella comenzaría sus crónicas mundialistas en el diario Olé con la palabra “muchachos”; si en ese mismo diario habría un segmento llamado la Diosa Olé; si APTRA premiaría con un Martín Fierro a Polémica en el bar en la misma semana en que su conductor Mariano Iúdica bromea con el abuso a la mujer al aire y si todxs aún seríamos obligados a leer que lo que arruinó la vida de un hombre fue la mala suerte en lugar de leer sobre cómo este hombre (otro más) arruinó la vida de una mujer (otra más).

*Si te interesa la nota acá podés leerla acá.

Lucas Palacios
[email protected]