Revista Palta | EL AMOR Y OTRAS FORMAS DE CONFUNDIRSE
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EL AMOR Y OTRAS FORMAS DE CONFUNDIRSE

Julieta – Toda historia de amor implica… todas nuestras relaciones amorosas previas. Vivas o muertas. Y en ese sentido, avanzamos llevando el peso muerto de lo que dejó la anterior,  siempre presente para anticipar una jugada en una nueva aventura romántica. Las historias de amor propias se van acumulando junto a las historias de amor de nuestra familia y de nuestros amigos, siendo cada una el pasaje para la siguiente. De cada una queda un resto como un combustible fósil que puede ser convertido en un buen recurso de aprendizaje, o como un karma parecido a la película «Destino Final» que, simplemente, va a condicionar lo que suceda con la próxima.

Nicolás – Los personajes se disponen de manera que uno llega y se transforma en un intruso, pero en uno de nuestra propia experiencia, un explorador de los rincones oscuros en los que guardamos el pasado de una relación difícil de digerir. Hay dos mujeres en el suelo, una le lee a la otra que reposa sobre su regazo, y un tipo con una guitarra las acompaña de atrás. Para cuando un cuarto actor se pone a cantar, uno ya está entregado. Como si te sentaran y te dijeran «a ver si entendés…». Todo en un lugar donde los tubos blanquiazules que iluminan el perímetro del escenario recuerdan a una película con mucho neón y tan recortadas de la realidad como las de Nicolas Winding Refn.

J – De cada historia de amor, pienso, podríamos hacer un compilado de canciones que la definan o ponerle algún título que la englobe. Se me ocurren algunos ejemplos: “The dark side of the moon”, “Quit playing games with my heart”, “You really got a hold on me”, o “Please, please,please, let me get what i want”. Como sucede en la obra -en la que se cantan covers totalmente apropiados por sus actores y con el maravilloso acompañamiento en guitarra de un músico en vivo- la música marca los ritmos de la historia de amor que se cuenta. Tal cual la vida. Yo sé que hay canciones que ya no puedo escuchar porque me hacen acordar a alguna relación con su imagen específica o a cosas dolorosas que se albergan en alguna parte de mi cuerpo, o simplemente, me causan nostalgia.

N – Una relación del pasado puede tomar la forma surreal de un relato pesadillesco y es dentro de ese marco donde los personajes luchan los unos a los otros, cargan con el peso de una historia confusa. En ese plano todos somos como los personajes de la obra, el llamado Provisoriamente Elvis e Inés. Cada uno de nosotros tiene una versión de la que se apropia, una versión final e inequívoca de lo que nos pasó, y ahí la obra toca una fibra profunda.

J – Es muy difícil resignificar una canción que forma parte de una narrativa amorosa. Al igual que en la obra, en la que la relación entre Inés y Provisoriamente Elvis es contada también a través de pasajes de libros de Rilke, de Shakespeare, de voces en otros idiomas. Porque cada historia de amor tiene su propio color, su propia escenografía e imaginario. Nada más tengo que darle play a esa canción para que me evoque esa relación y se empiecen a reproducir las imagénes con las que, pienso, podría hacer una instalación en un museo donde se monte una escenografía (libros, colores, paisajes, fotos, comidas específicas) para dejarla ahí como un ritual. Me pregunto, las relaciones ¿se edifican unas encima de otras como la construcción de una ciudad que no está planificada urbanísticamente o cada una ocupa su propio espacio como un memorial?

N- Desde afuera, vivimos la traducción bizarra, llevada a los extremos, de nuestra propia vida, como espectadores abstraídos e incapaces de acotar nada, porque ellos lo dicen todo y de todas las formas posibles. Los relatos se alternaban y lo que el guión me proponía (como el mayor desafío) era ir recolectando imágenes para poder armarme la obra en mi cabeza. Una obra que cuenta una historia desde las palabras y las canciones.

J – De inmediato, al salir de la obra, por algo de la fascinación idílica del personaje de Inés con “Gaby Corrado” y la mezcla de eso con un cover de Spice Girls “Say you’ll be there”, recordé como una analogía de las relaciones amorosas en mi vida, como el póster de Justin Timberlake destronó al de Emmanuel Arias en el pasaje de mis 12 a mis 13. El póster fue despegado, doblado, guardado en una caja, y reemplazado por el siguiente fascinante amor.

N – La pregunta es: ¿al fin y al cabo, eso que uno guarda, se puede traducir en palabras? Toda historia de amor implica una muerte debe ser el único espacio donde se nos ofrece acercarnos al entendimiento mediante la confusión.

Julieta Blanco
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