Revista Palta | EL AMOR NO DESAPARECE
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EL AMOR NO DESAPARECE

En el primer día de mi secundario entré de la mano de una amiga. Nos habíamos conocido en el curso de ingreso y no nos separamos más. Esa tarde nos peinamos la una a la otra mientras esperamos y observamos el panorama. Caras que nos sonaban familiares, algún chico que nos parecía lindo, las estatuas de mármol que se veían por todo el lugar, el olor a antiguo. En los pasillos se respiraba historia y juventud al mismo tiempo. Estábamos en un lugar prestigioso y eso me asustaba porque tenía miedo de no estar a la altura. Después de esperar un rato, lxs chicxs del centro de estudiantes y algunxs docentes nos dieron la bienvenida y nos advirtieron: el Pellegrini no es un colegio cualquiera.

Sinfonía para Ana es una película basada en la novela de Gaby Meik, que cuenta la historia de una joven que vive su adolescencia en el Colegio Nacional de Buenos Aires durante uno de los momentos más crudos de nuestro país: la dictadura militar del 76. Sinfonía para Ana narra una historia de amor en tiempos de lucha.

A mis 14 años conocí lo que se siente enamorarse. Estaba enloquecida con un chico que era lindo y a la vez inteligente. Era algunos años mayor; militaba en una agrupación política y cada vez que se paraba al frente en las asambleas para hablar quedaba hipnotizada escuchándolo. Ana también se enamoró a los 14.

Se escuchan voces a lo lejos y la curiosidad puede más que ella. Un discurso político suena y la llama lentamente. Las movilizaciones, las banderas, la lucha. Todo parece nuevo y complicado, pero tarda poco tiempo en volverse propio. Ese universo le hace conocer dos formas de amor distintas: el amor que siente hacia las convicciones y los ideales, y el que siente por otra persona.

Ana y Lito se enamoraron con tan sólo verse. Las cartitas por debajo de la mesa, las miradas, las manos entrelazadas, los besos. Pero la tranquilidad duró lo que ella y él en darse el primer beso.

Suena una grabación. “El colegio es hoy, mi querida amiga Isa, una soledad infinita. Mi único refugio son los recuerdos”. Ella necesita contar su historia. Porque durante ese tiempo Ana tuvo miedo. Miedo a que sus papás borraran su identidad al quemar sus libros, sus fotos, sus cartas; queriendo cuidarla. Miedo a que sus compañeros la subestimen por ser chica. Ana también le teme al amor. Teme que Lito la engañe con otra chica. A ella le asusta hacer el amor, pero nada de ésto la paraliza. La tristeza la consume en muchos momentos, pero eso no la frena. Sus ideales y el amor fueron más.

Cuando los profesores me contaban historias sobre los alumnos que habían desaparecido durante la década de los 70 me preguntaba: ¿qué hubiera hecho yo en esa situación? ¿Ser fiel a mis principios y luchar, o callar para no morir?. En la pared del patio principal cuelga una placa que los destaca. A lxs compañerxs que eligieron no callar y con su lucha hicieron historia. “Después de nosotros hay más. Y después de esos va a haber más. La idea no va a morir matando a una persona”.

Paloma De La Jara
Paloma De La Jara
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