Revista Palta | DEVUÉLVEME MIS FANTASÍAS
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DEVUÉLVEME MIS FANTASÍAS

¿Y si mi vida fuese como las de las películas de amor? ¿Y si hoy desperdicié la oportunidad de conocer a mi alma gemela?

Es lunes y llueve a cántaros. Mi paraguas, comprado en el barrio chino, tarda en romperse menos tiempo del que pronosticaba. Estoy a 10 cuadras del lugar al que quiero llegar, no tiene sentido tomar un colectivo. Además no tengo cargada la sube. Empiezo a caminar y mi ropa ya está completamente empapada. Cruzo la avenida Córdoba corriendo aunque no estoy segura si eso va hacer que me moje menos. Llego a mitad de cuadra y un auto que pasa cerca de la vereda termina de cubrir por completo mi cuerpo de agua.

Me sorprende que un chico se baje del auto para pedirme perdón. Es lindo, alto, rubio, con barba y anteojos como los que me gustan a mí. La bronca que le tengo pasa rápido a segundo plano. Le digo que no pasa nada, hipnotizada con su belleza. Me pregunta cómo me llamo y nos quedamos charlando un rato. No puedo dejar de pensar en que estoy horrible, sucia, toda mojada y con el maquillaje corrido. Mientras, todo lo que dice me parece interesante y no puedo dejar de pensar que lo amo aunque recién lo conozco.

Desde siempre me gustaron las películas de amor. Sobre todo aquellas como la trilogía de Before sunrise en donde los personajes se conocen y enamoran por casualidad, el destino. Ninguno lo estaba buscando, simplemente sucede. O por uno preguntarle la hora al otro, o por chocarse sin querer en la calle, o simplemente por mirarse y sentir algo.

El llamado “amor a primera vista” ¿Será que en realidad existe?

Miro mi celular y me doy cuenta de que ya es tarde. Y como si todo no fuese ya lo suficientemente romántico, se me rompe la eco-bolsa que tengo en el hombro y todo lo que hay adentro se cae al piso mojado. Entre los dos juntamos mis cosas. Cuando nos estamos levantando nos miramos a los ojos. De verdad no lo puedo creer, todo es hermoso y perfecto, aunque ridículo, de tan trillado. Ya nos veo casados y con tres hijos, contándole a nuestros nietos sobre el día en el que nos conocimos por casualidad. ¿Qué hubiese pasado si me tomaba un taxi en vez de caminar? ¿Qué hubiese pasado si él no pasaba con el auto por Lavalleja y elegía agarrar Scalabrini Ortiz?

Sin ganas le digo que me tengo que ir, que se me hace tarde. El banco cierra a las 15hs y ya son las 14:40hs. Su respuesta es la que en el fondo yo esperaba, la próxima escena de la película. “¿Querés que te lleve?” Mi sonrisa lo dice todo, claro que quiero que me lleve en su auto. Claro que quiero que cuando nos despidamos no estemos seguros de si tenemos que darnos un beso o no. Claro que quiero que me pida el numero de mi teléfono y que desde hoy no nos separemos más. Pero no, porque al instante recuerdo: no lo conozco. No lo conozco y soy mujer. No lo conozco, soy mujer, y vivo en un país en el que eso parece ser motivo suficiente para que alguien me lleve, me viole, y me mate. ¿Ser consciente de ésta realidad machista de la que me toca ser parte va a destruir uno de mis sueños profundos acerca del romanticismo?

Agarro la manzana que tenía él en la mano, la guardo de nuevo en mi bolsa mientras lo miro. “No, gracias” y empiezo a caminar rápido. Una parte mía está convencida de que ese chico no me iba a hacer nada, pero la otra no quiere arriesgarse. Porque no sería la primera vez que algo así pasara. Él elige no seguirme, interpreto que entendió por qué no me subí a su auto y por qué me alejé rápidamente y un tanto asustada.

Llego al banco empapada, sucia, y llorando de decepción. Durante las cinco cuadras que caminé sola no paré de pensar en lo que había pasado. La incertidumbre, las expectativas, las ganas que tenía de subirme al auto. No quiero sentirme arrepentida de lo que hice. Pero es la primera vez que mis principios e ideales se metieron con una de las cosas más importantes de mi vida: mis fantasías sobre el amor.

Tengo que entender, por más que me pese, que no soy parte de una película de amor. Y quizás hoy me toca resignificar esas historias y aceptar que no voy a poder conocer al amor de mi vida así. No me puedo enamorar de un completo desconocido. Por lo menos no por ahora.

Paloma De La Jara
Paloma De La Jara
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