Revista Palta | DE LO INVISIBLE MIENTRAS TANTO
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DE LO INVISIBLE MIENTRAS TANTO

Por Sergia Tomás, Joaquín Guevara y Joaquín Sesma.

Las violencias que sufrimos por estar siendo maricas no terminaron el domingo cuando desde Accademia Della Pizza nos echaron, nos corrieron, nos pegaron, nos amenazaron, nos obligaron a pagar y nos insultaron.

Violento también fue que los medios apaguen el micrófono o corten los videos justo en los momentos en que denunciábamos la realidad de nuestras compañeras travas, trans, tortas, maricas o cuando nos referíamos a los otros cinco casos de LGTBI-odio que nadie visibilizó esa misma semana. Violento es que las cámaras no estén de la misma manera cuando el odio no se manifiesta en Palermo hacia dos personas que parecen gays.

Violenta fue la exposición en el programa de Mariano Iúdica. Se rieron de nuestra identidad marica y nos obligaron a una comunicación directa con el dueño del lugar cuando nos habían asegurado que no nos iban a forzar a hacerlo. Violento fue lo evidente de las palabras del conductor, anteriormente denunciado por violencia de género, cuando al cortar la comunicación agradeció a Sergio, el dueño de la pizzería, por lo ‘señor’ que estaba siendo al pedir disculpas (públicas, en privado no lo quiso, claro).

Violento fue que la primera medida de Sergio haya sido querer sacarse el problema de encima, dejando sin trabajo a una persona en un contexto de desempleo por neoliberalismo atroz. Violento es no tener en cuenta a las víctimas para accionar y decidir sumar la bronca del desempleo al odio heterosexual. No es nuevo que en crisis económicas, el resentimiento social recaiga sobre las identidades feminizadas. Tampoco es nuevo el afán por culpar individualidades y analizar superficialmente la violencia o el odio como fobia. Menos lo es en contextos de ascenso de nuevos fascismos en el país, la región y el mundo.

Violento también fue que nos hayan hackeado facebook y twitter para que no convoquemos al evento de repudio. Violentas fueron las amenazas vía facebook que recibimos después de que el dueño echó al encargado: “por tu culpa una persona se quedó sin trabajo, puto”.     

Violento fue el destrato de editores y periodistas cuando pedíamos visibilizarnos de a tres. Cuando por ignorarse, el amar libre se descalifica, se invisibiliza y a nadie le importa la responsabilidad afectiva. La sexualidad es mucho más que la orientación sexual. Subestimar vínculos de amor libre o poliamor es violentar maneras diversas de vivir la sexualidad, los afectos, y muchas veces viene de parte de lxs que más dicen militar por la diversidad sexual en contra de los prejuicios relativos a la cadena sexo-género-sexualidad. ¿Qué pasa con nuestros pactos de amor cuando la responsabilidad afectiva escapa de nuestras manos y la visibilización obliga a binarizarnos, a ser dos cuando somos tres o más?

Violento fue que algunos programas hayan convocado a grupos de gays a explicar por qué nos discriminamos nosotras mismas por autopercibirnos femeninas, maricas. Violento es que nos quieran incluir sólo si cumplimos a rajatabla el estereotipo de varón gay y que se escandalicen horrores cuando no queremos vivir de esa manera o asumimos que nuestra orientación sexual dice mucho más de nuestra identidad de género. Se escandalizan cuando gana la lógica neoliberal del mascxmasc. Se escandalizan contra las que no queremos volver a la masculinidad que nos expulsa y caga a palos. Ya la Loca Afán de la Lemebel nos enseñó que “lo gay se suma al poder, no lo confronta, no lo transgrede. Propone la categoría homosexual como regresión al género. Lo gay acuña su emancipación a la sombra del «capitalismo victorioso». (…) Un circuito hipócrita que se descalza para configurar otra órbita más en torno al poder”.

Violento también es que INADI se haya comprometido a dejarnos presenciar las capacitaciones que el lunes 5 de noviembre ofrecieron al personal de Accademia Della Pizza y que, por disposición del dueño, no lo podamos hacer porque no somos “conciliadoras”. Serán, seguramente, capacitaciones que no tendrán en cuenta tampoco a nuestras identidades travas, maricas, tortas y que sumarán a proliferar el discurso de la tolerancia que tanto tapa.

Violento también es que el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires no se haya acercado a nosotras ni por asistencia legal. Que no existan políticas públicas por fuera del marketing gay, del pinkwashing, el gayfriendlismo y la tolerancia para frenar el LGTBI-odio, pero que sí se hayan comunicado de inmediato con la pizzería para ofrecer capacitaciones al personal del local. El cuidado y la articulación entre empresas, poder mediático y  poder ejecutivo, otra vez evidente. Y las estrategias para maquillar el ajuste con discursos de diversidad o tolerancia que se caen solas cuando la realidad irrumpe. Lo que nos pasó no es del siglo pasado. Es bien actual. Pero descoloca por el discurso que confunde y genera una ilusión en el sentido común de que a los putos todo esto ya no les pasa.

Violenta también es la Federación Argentina LGBT, que intentó comunicarse con nosotras informalmente, no pudo ni escucharnos por teléfono y se reunió con el dueño del lugar donde fuimos violentadas, con foto y todo siendo funcionales al lavado de cara de la pizzería. Violento es que lo hagan invisibilizando nuestra identidad marica cuando explícitamente pedimos que nos nombren así: habían publicado que éramos ‘una pareja de gays’ y pedimos que visibilicen nuestra identidad tal como la auto-percibimos, entonces modificaron la publicación a ‘una pareja de jóvenes’. Violento es que al hacer una publicación denunciando esto hasta sus referentes comenten atacandonos al son de un nuevo intento de hackeo de nuestras cuentas.

Esta entristece, pero violentas también fueron las críticas de compañerxs disidentes en contra nuestro, que no miraron ni leyeron ninguno de los argumentos que dimos, que aun teniendo la posibilidad de conocernos y charlar, porque compartimos lucha y colectivo, prefirieron tipear muy cómodas desde sus sillones para repudiar el repudio que organizamos contra el odio.

Pero no todo fue violencia. El abrazo enorme de muchas personas e identidades el sábado 27; lxs programas, periodistas y medios independientes que nos dejaron denunciar todo; lxs legisladorxs que repudiaron el LGTBIodio de Accademia Della Pizza en la Legislatura de CABA y en la Cámara de Diputazxs; Conurbanxs x la Diversidad y Quimeras de Democracia Socialista que no dejan de bancarnos; ORGIE y las Pasadas; las pibas y amigas feministas, Lara María Bertolini, las travas, tortas y maricas que nos abrazaron escribiéndonos y difundiendo. Todo eso abraza, contrarresta el constante desabrazo al que las identidades disidentes estamos expuestas y da muchas más ganas de tirar el patriarcado heterosexual juntxs. Como dice la Marlene Wayar, fuertemente seguimos apostando a “lo trava como la posibilidad del encuentro, de la reparación, del recrear los vínculos permanentemente y reconfortarnos y fortalecernos de manera infinita”.

Pero no nos estamos refiriendo a hechos aislados y si dejamos de visibilizar las violencias mientras tanto, hacemos de cuenta que acá no pasó nada, confundimos.

Colaboración
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