Revista Palta | AL MACHISMO CON CARIÑO
1548
post-template-default,single,single-post,postid-1548,single-format-standard,qode-quick-links-1.0,ajax_fade,page_not_loaded,,qode-title-hidden,qode_grid_1300,footer_responsive_adv,qode-content-sidebar-responsive,qode-theme-ver-11.1,qode-theme-bridge,wpb-js-composer js-comp-ver-5.1.1,vc_responsive

AL MACHISMO CON CARIÑO

Por Dana Madera.

A lo largo del año pasado y en lo que va de este año escuché a muchos hombres enojarse en televisión, ventilar sus opiniones y supuestas verdades, atacar mujeres en móviles de forma denigrante, re victimizar a las chicas que denuncian situaciones traumáticas. Ni una sola vez desde el mismo medio que les da el espacio de opinión, o de los propios colegas, se sintió un reproche, un “estás siendo un irrespetuoso”, un “cortemos el móvil porque esta no es forma de hablar”. El permitirse no cuidar los modos, el decir abiertamente lo que se cree o piensa, el manejarse como si el mundo te perteneciera: lugares y prerrogativas de hombres.

Mientras la televisión y la radio están llenas de misóginos que descargan sus opiniones venenosas a diario, hubo en estos días un hecho con bastante repercusión: Malena Pichot fue levantada de un móvil televisivo en el programa de Maju Lozano. Según la conductora, el móvil fue interrumpido por la poca seriedad de la humorista a la hora de hablar de violencia de género. Esto, que podría haber sido un hecho menor, fue agrandado y exagerado por todos los medios de comunicación de forma incesante durante una semana. Una mujer de los medios se está peleando con otra mujer de los medios. Dos mujeres que hablan de la violencia de género están discutiendo entre ellas. Tienen modos y formas distintas. Las dos están en espacios formadores de opinión. Una en la radio, la otra en la tele. Hubo chicaneos, frases que se dijeron la una con la otra. Se habló de respeto, de temas que tocan de cerca, de gente laburadora que quiere hacer las cosas bien. Pichot fue mandada a ubicarse y ser correcta. Responder con claridad y con calma. Pichot es agresiva chicos y eso no nos ayuda. Cacho Castaña legitima desde un móvil televisivo una violación, Baby Etchecopar nos dice sucias a las mujeres que fuimos al 8M desde una radio nacional, Ricardo Iorio dice que todas necesitamos una buena poronga y dejarnos de joder en una entrevista en un diario. Pero no perdamos el eje: la irrespetuosa, la violenta, es Malena Pichot.

La ecuación de por qué un cruce entre mujeres de los medios tiene mayor repercusión se me hace simple: divide y reinarás. Si el feminismo es algo que incomoda, que se va abriendo paso a los golpes en la agenda mediática y en la calle, que avanza peligroso y amenazante al status quo, la solución para ponerlo en su lugar es hacer del feminismo una historia de buenos y malos.

Para la tele hay un buen feminismo y un mal feminismo. Hay modos para pelear y discutir por la igualdad de derechos y hay modos que generan un efecto rebote. Y como a todxs nos deben dar un objeto palpable para el debate, una cara visible que lo baje a una realidad la abanderada del mal feminismo es, por supuesto, Malena Pichot. Es conveniente exponer a Pichot como una figura del movimiento feminista porque de fondo siempre lo que se discute son sus modos. La tele, los diarios y la radio, todos dejan que el contenido del mensaje quede a un lado, todos se concentran en cómo lo dijo, en qué palabras eligió para decirlo, en si eso ayuda o perjudica la causa. Hay algo que se nos está advirtiendo todo el tiempo: si ser feminista es ser como Pichot piénselo dos veces. Es grosera, es irreverente, se droga, se ríe en un móvil donde están discutiendo cosas serias. Le dicen soberbia, feminazi, mal cogida. Tiene unos modos de mierda chicas. Esas formas chocan y si ella te choca por consecuencia el feminismo también. ¿La bancan? ¿Las representa? Las chicas, aterradas o aturdidas por los estigmas de siempre, contestan que no. Si esto es ser feminista, a mí no me representa.

Del otro lado están las distintas caras del buen feminismo. Ese que no tiene una abanderada visible quizás porque es un conjunto de cosas sacadas de distintos cajones. El buen feminismo practica la escucha, la sensatez, entiende que la violencia no es la manera, que la denuncia debe ser cuidada, debemos ser tranquilas, manejarnos con respeto, siempre todo con respeto. El buen feminismo te dice que no sirve que te enojes porque enojarte sólo te perjudica.

Pero también hay otro motivo por el cual es conveniente para los medios trazar esa línea imaginaria. De un lado hay un buen feminismo que roza lo insulso y del otro lado hay un mal feminismo que roza lo grosero. La pregunta que me surge es la siguiente ¿dónde ponemos todo lo demás? ¿A dónde quedan las feministas que hablan de políticas de género? ¿De violencia institucional? Los medios eligen a Malena Pichot porque ella no está capacitada para discutir determinadas cosas. Pichot misma lo dice, ella es humorista. Su trabajo está en las redes y sus modos son estos. Lo aclara de manera constante, el feminismo no es un partido político, no tiene una líder y de tenerlx, no es ella. Casualmente son pocas las feministas de la academia, de la militancia o de la calle que tocan el piso de un estudio televisivo para darle voz a las problemáticas de las mujeres pobres, obreras o víctimas de violencia. Ellas son las voces del peligro porque tienen las verdades, los números, las herramientas y las posibles propuestas de cambio con mira a reales soluciones. Ellas son las que podrían mover las piezas del tablero. Entiendo hace un tiempo que en la búsqueda de representantes de mis ideas, convicciones o luchas urgentes, los medios no juegan un papel trascendental. Leo, detrás de todo lo que hacen, que no buscan derribar estructura, sino que apuntan a un debate barato . ¿Fue irrespetuosa o no lo fue? ¿Éste es el modo?

Sigamos pensando en los modos que mientras tanto pasa el tiempo, cae el mensaje, mueren las pibas. No me importa tanto a la hora de la verdad cómo transitamos las luchas, decimos las verdades, exponemos las injusticias. No me importa quién nos representa en la tele. Me importa rechazar el discurso de los modos, enfocarme en las ideas, leer entre lineas, encontrar las caras o las voces que no tienen tiempo de rating.

 

Dana Madera
[email protected]