Revista Palta | ¿A DÓNDE FUE A PARAR LA INCERTIDUMBRE?
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¿A DÓNDE FUE A PARAR LA INCERTIDUMBRE?

Se cae whatsapp y lo primero en lo que pienso es en la palabra apocalipsis. Hace rato que no le entran mensajes a mis grupos y escucho en la radio del supermercado, medio al pasar, la confirmación de la noticia, va casi una hora de esto. No pude avisar que atropellé una persona con la bicicleta, no le pasó nada pero me siento angustiada y estoy acostumbrada a escribir el minuto a minuto de mis emociones.

Acto seguido, sin whatsapp y sin telegram, siento algo extraño, algo nuevo: la sensación de tiempo y espacio. Y de repente, una sensación que parece nueva: incertidumbre, algo que hace mucho no sentía, ¿cómo voy a rellenar el vacío sin información y comunicación? Quizás yo sea adicta al teléfono, es posible que no todos estén pispeando sus mensajes cada cinco minutos y no sientan ansiedad por responder alguna cosa por más que sea un “jaja que genial meme” en la cola del chino. La forma en que las redes sociales están tomando mi vida cotidiana me pone de muy malhumor.

Leo una nota de Bjork en Playground, en la que ella puede elaborar un poco mejor que yo las conclusiones acerca de todo esto que no me termina de cerrar. Ella piensa que las redes son herramientas, como las que siempre tuvimos, como el cuchillo o algo tan básico como el fuego. Habla de “redefinir” la tecnología y pasar por esta etapa de “quemarnos” para volver a aprender a caminar en un bosque o en un campo. “Podes estar en Facebook durante mucho tiempo, y después tener la sensación de que te comiste tres hamburguesas. Sabés que es basura. Siempre le aconsejo a mis amigos: salgan a caminar una hora y vuelvan, y después fijense como se sienten. Creo que fuimos hechos para estar afuera. Yo fui criada en Islandia, y aunque nevara o lloviera, me pasaba el día afuera. Entreténganse. Hagan mierdas. Creo que hay que meterle más humanidad a la tecnología. Hay que usarla para estar más cerca de las personas, ser más creativos.”

Envío un mensaje de texto, y siento algo fresco porque no espero respuesta. Es nada más un aviso concreto y útil. Mi cerebro ya está funcionando en un modo “ahorro de energía” y lo siento, lo sé, me lo agradece, no me estoy forzando a estar interactuando en cinco lugares a la vez. Otra cosa que pienso es que el medio está transformando nuestra dinámica mental, es decir, cuando tengo un problema emocional quisiera resolverlo a la manera Yahoo Respuestas. Esto sería algo como: escribo una pregunta en el foro de búsqueda y saltan respuestas, la más calificada resuelve mi problema. Y no, mi mente puede estar a la altura de la velocidad de un buscador, pero mi cuerpo todavía no lo sabe y necesita tiempo de proceso para que se fijen las cosas.

Lo que me cuesta es algo relacionado a la “dosificación”, lo que me cuesta es la pausa entre estímulo y reacción. Como si no pudiera encontrar ese bache asombroso en el cual una puede tomar decisiones. ¿Respondo o no respondo? ¿Miro ese mensaje o sigo con otra cosa ? Siempre me jacté con mis amigxs de no ser adicta a nada. Ni al pucho, ni al helado, ni a la birra, ni a una droga, ni al chocolate, ni a las series, pero hoy, me cuestiono seriamente ¿me hice adicta a las redes?

Quizás al no-espacio que brinda la inmediatez, la respuesta rápida, saber si vieron un mensaje y a qué hora. ¿Es necesaria esa información ocupando mi cerebro? ¿No estaría bien gastarlo en otras cosas? ¿ y si el tiempo ahora se mide contando el bache entre un mensaje y otro?

Es raro, pense que sin whatsapp iba a sentir ansiedad y no, me siento maravillosamente porque hay un espacio menos al que prestarle atención, una pestaña menos abierta. Sumemos que cerré la sesión de Instagram por un rato para concentrarme y que no tengo descargado el Facebook en el celular. Es como que recupero el tiempo y la capacidad de desarrollar una incertidumbre silenciosa, pero además, la oportunidad de atravesarla lenta y de lleno. No hay nada que ver, nada que responder, nada que contar, mi casa está en silencio y me siento monástica por un rato.

Pienso que, en el futuro no muy lejano, por no decir la semana que viene, las nuevas “experiencias” o performances o “situaciones extrañas” que podamos vivir van a ser contextos forzados a los que no llegue ningún tipo de red social. Estoy segura de que muchos van a enloquecer, ¿hace cuanto no agarramos el vacío con las manos?

Voy a estar obligada a hacer algo conmigo, con el tiempo y con el silencio. Voy a tener que obligarme a verme, como en un espejo, voy a tener que hacer algo con lo que de eso surja.

Julieta Blanco
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